Imprimir y llevar el jueves, 23 de junio de 2011

¿Cómo supo el ciego el color de su gorra?


El rey estaba aburridísimo. Muy inteligente, no encontraba interlocutores a sus complicados acertijos. Llamó al bufón.

-Cuéntame algo ingenioso, dijo el rey. El Bufón solamente sabía decir chistes... más bien simples y nada "intelectuales"...

-Su majestad- se atrevió a decir. El rey le miró con ojos de taladro. -Los tres prisioneros en las mazmorras son muy inteligentes. -¿Ah, sí?- preguntó el rey con interés... -¿Te refieres al ciego y sus compañeros?

-Esos mismos, su Majestad. Se dice que son tan talentosos, que un día escaparán por su inteligencia.

-Pues démosles la oportunidad. Subidlos a mi presencia y traed cinco gorras. Tres blancas y dos rojas.

Los prisioneros fueron llevados a la presencia del inteligente rey, que había urdido un acertijo.

-Tenéis la oportunidad de salvaros de las mazmorras. Ahora mismo, si estáis de acuerdo en jugar este acertijo.

Los prisioneros accedieron de inmediato.

-Os pondré una gorra, que puede ser blanca o puede ser roja, y un paño sobre los ojos. Uno a uno, os retiraréis el paño. El primero podrá ver a los otros dos. Si acierta qué gorra lleva (blanca o roja), quedará en libertad.
El segundo podrá ver al ciego. Y lo mismo. Tendrá oportunidad de decir de qué color es la gorra que calza.
El ciego... pues, si quiere, puede adivinar.
Debéis saber que hay tres gorras blancas y dos rojas. Poned atención. Si no sabéis con certeza de que color es la gorra propia, no digáis nada y regresaréis a las mazmorras. Si acertáis, la libertad y quinientos denarios para pasarla bien el resto de vuestros días. Si os equivocáis, ¡os pasaré al verdugo para que corte vuestra cabeza con la gorra equivocada, jajajajajaja!
Los prisioneros fueron cegados con un paño y calzados con la gorra respectiva. Descubrieron los ojos del primero. Vio a sus dos compañeros... bajó la mirada y, resignado, dijo "No sé". Lo regresaron al calabozo.
El segundo, que había escuchado al primero, fue descubierto. Miró al ciego por unos instantes... bajó la mirada y dijo "No sé". El rey se decepcionó.
-Me habíais dicho que eran inteligentes, bufón. Regresad también al ciego, que no ha visto nada.
El ciego levantó la mano. Había escuchado todo el proceso, y con fuerte voz, dijo: "Esperad. Yo tengo puesta una gorra blanca"
El rey se quedó atónito. Efectivamente, el ciego tenía puesta una gorra de color blanco. Escéptico, le dijo al ciego: -Has adivinado, poniendo en riesgo tu vida. Pero lo prometido es deuda. ¡Entregadle sus denarios, vestidlo con ropas elegantes y dadle la libertad!.

El ciego, respetuosamente se dirigió al Rey. -Su majestad, -le dijo. -No he adivinado. El Rey puso una cara de duda. -¿Cómo? ¿Me queréis hacer creer que has visto todo? ¡No te burles de mi inteligencia, ciego! ¡Que puedo cancelar tu libertad!.
Entonces el ciego explicó por qué estaba seguro del color de su gorra. ¿Cómo supo que tenía puesta una gorra blanca?